viernes

Descanso



Dulce el sabor de esa certeza,
la exaltación de un flujo en movimiento, que se escapa y se acerca,
el vaticinio de lo inevitable.

La brisa serrana acelera el proceso y lo detiene de repente en una suave pausa,
el néctar de mi emoción está en ese instante que imagino y quizá nunca suceda,
en eso que puede pasar y nunca llegaré a advertir.